Tras más de nueve meses de pandemia por el virus SARS-CoV-2 en estas latitudes, persuadidos ya de hallarnos inmersos en una suerte de función de onda con diferentes periodos pero de continuidad irrefutable, la cercanía de la vacunación en unos días, auténtico hito para la ciencia y la supervivencia, otorga a este final agónico de año nuevas posibilidades, a saber, lograr doblegar por fin a la indomable curva, en un futuro no muy lejano.

El día más corto

El soslticio de invierno llegó como acostumbra en esta época del año, a este hemisferio, acompañado de forma extraordinaria en 400 años de una conjunción planetaria, dejándose ver en algunos lugares mejor que en otros, con las consiguientes imágenes inmortalizando el cruce de órbitas, demostrando una vez más que si no lo has colgado en redes sociales, no te has enterado y de verdad que no molas. Por lo demás, el personal seguía contando huecos en la mesa y diseñando el entorno seguro en el salón de casa, para lograr conjugar la celebración más familiar del año con la superviviencia de todos los comensales. Difícil tarea. Aquí optábamos sin ambages por cancelar la navidad. Camarón, Kraus, Bowie, fueron invitados a la cena de anoche, encargada en un local de restauración cercano. La tradición es lo que cada uno cree que es, me decía a mí misma observando de reojo las manecillas del reloj de pared a la vez que seguía el recorrido de la últimas luces del día en el muro del balcón: ya empieza a alargar el tiempo.

Esa campaña de la que Ud. me habla

En este mismo blog, convenientemente rescatado de la publicación original, presentaba lo que a mi modo de ver eran los retos de la profesión a la que pertenezco teóricamente para este 2020. Entre ellos hablaba de la campaña de la OMS ( OMMMS ) conocida como Nursing Now, para fomentar la sanidad universal, never forget, centrándose en la figura de la enfermera y de la comadrona como agentes esenciales en cualquier sistema de salud. Si algunas decidieron hacer estandarte de la profesión a propósito de la iniciativa, en su derecho se hallaban, también en algunos casos de sí mismas, legítimamente de igual forma, cuestión de estilo como casi siempre. Lo que no se podía saber antes de poner en marcha la maquinaria, era que una pandemia iba a barrer la faz de la tierra, exponiendo todavía más a las enfermeras. La campaña se aplazó a la espera de circunstancias más favorables, o en otras palabras a cuando las enfermeras puedan coger días, para seguir adelante. Ha resultado en todo caso el año de las enfermeras finalmente, ha trascendido su papel a la opinión pública gracias al interés mediático, no por Nursing Now, sino por la presencia 24×7 de las/os profesionales en cualquier lugar del mundo atendiendo en condiciones a veces patéticas a los muy enfermos pacientes de Covid. La propia fuerza de la pandemia arrastró el trabajo habitual de las enfermeras a primera plana. Aun así, queda tanto trecho como nos queramos plantear. Seremos lo que queramos ser.

La noche más larga

Pasará el tiempo, afortunadamente, nos vacunaremos, seguiremos adelante, tal es el propósito ultimo de nuestra especie, volveremos a tocarnos, etc. Sin embargo, aquella despreocupación de la que podíamos disfrutar los privilegiados raramente regresará. Este trance a nivel macro-meso-micro, ha zarandeado nuestro bienestar en general, dígase la zona de confort, o hablemos de la gran pérdida, inconmesurable, de salud, en todas sus vertientes, en la fase aguda saturando los exíguos sistemas sanitarios autonómicos, en la fase crónica todavía por conocer su alcance y consecuencias. Pero los que hayan salido jodidos de esta infección macabra, pueden seguir intentándolo y hay que trabajar en ello. Las cabezas de muchos se han visto sometidas a la onda asesina sin haber dado positivo, también hay que ocuparse de ello. Pero los que se han quedado por el camino, por las estadísticas, de todas las edades, en especial los más mayores, producen un dolor quedo, ensombrecido si se quiere por la urgencia de la actualidad, real y punzante, vergonzante, de difícil asimilación. Quizás el mejor homenaje a todos esos muertos incontables sea precísamente no poder recolocar ese dolor individual y alzarlo al ámbito colectivo. Si algo me resulta alienante en mi vida es la conciencia de tener que cargar con el peso de lo que era evitable y no haber sido capaz, así, a secas. Vergüenza y memoria, en honor de los desaparecidos.

Superviviencia y evaluación, mis deseos para el 2021. Sean lo que quieran ser, besitos.

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