Marte me mata

Todo el que puede envía una sonda no tripulada a Marte, como Elon Musk, los chinos y otros que no conozco. Son gente de posibles, tienen muchas ideas, pero resulta que prefieren tirar para el planeta rojo. A mí, que tengo facilidad para elucubrar, no me pasa inadvertido el patrón. Si estos se molestan en cruzar medio sistema solar, tal como está la cosa, es que por allí se cuece algo muy gordo. Cuando vi el lanzamiento desde cabo Cañaberal del cohete apañado a medias entre Musk y la NASA, supe que nos están abandonando y la melancolía terrestre se me apoderó. “Ha dejado de interesarles la Tierra, está claro, nos dan por perdidos”, me dije.

De inmediato, el sentimiento de apego a la única casa que he conocido, me impelió a ver una serie de películas de ciencia-ficción buscando respuestas. Me decanté por Ad Astra e Interstellar, que las tenía pendientes.

Viajar en el tiempo

Es evidente que no soy física ( mi admiración por ellos ), luego esto no puede ponerse muy técnico. Mi punto es el siguiente, tras ver las pelis ya citadas y fascinada por el buen hacer de Dolan y Gray, concluí que, en cierta manera, cuánto más lejos llegaban, más se acercaban a su propia esencia como individuos y lo que suele ser más significativo en ese proceso, descubrían por fin sus verdaderos sentimientos por sus seres amados y finalmente, su propósito en la vida. La intención que a todos nos mueve y que a veces queda muy soterrada.

Teseracto - Wikipedia, la enciclopedia libre
Teseracto, gif cortesía de Wikipedia

Curiosamente cuando las vi, pensaba que esos viajes por el sistema solar en el caso de Ad Astra, por el universo a través de un agujero de gusano1 en Interstellar, más que en el espacio, me daba que era viajar en el tiempo. Cada protagonista emprende un viaje (sideral), que desde Ulises sabemos que es mucho más que un itinerario más o menos movido, “entenderás ya que significan las Ítacas”, para reeencontrarse con su yo justo en aquel momento crítico que considera, marcó su devenir. Quién no ha fabulado con poder viajar en el tiempo y tomar un camino distinto. Que levante la primera piedra.

Pero todos sabemos que los viajes en el tiempo aun siendo teóricamente posible, no permitirían cambiar nada. Ese es el precio a pagar. Interstellar propone una vía por explorar gracias al Teseracto ( hipercubo ), cuando ya en la 5ª dimensión el personaje de McConaughey puede mandar un mensaje a su hija y de esa forma cumplir en cierta forma la promesa que le hizo ( no spoiler ). Hasta lograrlo, sólo relativamente,- no en vano hablamos del inexorable tiempo -, el protagonista y su mermante tripulación se ven contínuamente abocados a realizar análisis de coste de oportunidad a la hora de elegir destino, en base a una suerte de criterio de dosis/dependencia ( time again ). La vida es eso, en todo caso, elegir, dicen. Confieso que el final me pareció excesivamente dulzón, qué le voy a hacer.

CLUM: Gente CLUM (76): TARS y CASE, de Interstellar
Robot TARS/ CASE. Nivel de sarcasmo máximo 🙂
Interstellar (copyright)

Ad Astra creo que encarna con más claridad la tesis que planteo. El personaje de Brad Pitt se rompe internamente unas cuantas veces en ese viaje de ida y vuelta, que por tan increíble en cuanto a hazañas y su posterior supervivencia desde el arranque, recuerda a los trabajos hercúleos. La historia con su padre supongo que tiene ecos freudianos, aunque en este caso el progenitor decide por él, privándole de reescribir su historia, pero a su vez liberándolo por fin. No sé si papá Freud estaría de acuerdo.

Sin ánimo de epicidades, soy de costa, cabe destacar que ambos héroes ( que lo son ), sufren un proceso de deconstrucción en sendas identidades, tampoco me atrevo a calificarlos de anti-héroes, pero sí que llegan a ser bastante más humanos que cuando los conocimos. ¿Suficiente para el espectador?, no lo sé.

Misión espacial: salvar la Tierra

Ambas películas comparten además un punto de partida similar, el de habitar un planeta muy diezmado por la acción del hombre, que ha producido grandes desequilibrios, modificando de forma irreversible la vida en él.

Nuestros héroes NASA ( lo siento Elon ), por supuesto born in the USA, salen pitando del planeta azul porque está la cosa muy mala. La tormenta de arena amenazante tamaño continental de Interstellar, se acaba convirtiendo en otro personaje cada vez con mayor protagonismo. No deja crecer la vida bajo su influjo o incluso la arrebata. La hostilidad ambiental también se deja notar en Ad Astra, con un reflexivo Brad Pitt valorando cómo destrozamos al planeta.

Ellos lo saben, nos lo hacen saber a través de una espectacularidad y fantasía que no puede, sin embargo, ocultar esa dolorosa verdad. Nos quedamos sin casa.

En los últimos días Groenlandia, la antaño Tierra verde, ha aparecido de nuevo en los titulares de prensa por un estudio2 que, tras analizar las mediciones en más de doscientos puntos de la inmensa isla, afirma que la otrora kilométrica capa de hielo ha llegado al punto de no retorno, a partir del cuál su derretimiento progresivo es ya irreversible, aunque mejoraran los parámetros que han producido su modificación. A saber, ( sigo sin ser física ), atendiendo a lo leído, el calentamiento global producido por la emisión constante de combustibles fósiles a la atmósfera.

El panorama es bastante desalentador. Probablemente seremos los últimos que hayamos tenido el privilegio de disfrutar de un mundo único, sin parangón en el universo conocido. No se puede decir que no nos lo hayan advertido los científicos, ambientalistas, directores de cine, escritores, agricultores, pescadores…Puede que hasta tú hayas notado cambios sutiles en tu entorno, o no tanto.

1- https://francis.naukas.com/2020/08/18/maldacena-y-milekhin-explican-el-agujero-de-gusano-de-la-pelicula-interstellar-2014-usando-la-teoria-de-randall-sundrum/

2- https://phys.org/news/2020-08-greenland-ice-sheet.html